Solitary 1.5

Solitary 1.5 – Un viejo mundo

Shadow

El campo de entrenamiento de las gemas se encontraba repleto en ese momento. Las enseñanzas ofrecidas por Jaspe eran claras: Sin piedad y sin confianza. Esto era solo una batalla tardía, un retraso de un avance. Pero eso no me detiene.

Todo nuestro entrenamiento nos preparaba para la guerra, para la defensa contra los rebeldes y nuestro pueblo. Para obtener un puesto fuera de este basurero, había que ganar batalla tras batalla. Levantarse era obligatorio, no opcional. Todos nuestros rivales eran elegidos por los guardias. Esto, al menos creo yo, es un juego para ellos, un circo.

Hoy era mi último día. Si lograba ganar esta batalla, saldría victorioso y con honor, con un puesto de élite conmigo. Era imposible no emocionarse. Mientras estaba en mi sala preparándome para la pelea, una Perla entró para ayudarme con mi aspecto. Este tipo de trato eran el resultado de ser el más duro, rápido, fuerte, listo y ágil. Hundido en mis pensamientos, fui interrumpido:

– ¿Sabes quien es tu retador?- dijo Perla de forma apacible.

No, Perla, no le conozco. ¿Retador, dices? ¿No es una ella?– respondí curioso.

– No, mi señor. Como usted, él es un experimento. Pero en su caso, es un experimento fallido; así que alguien de un nivel como el suyo no debería de preocuparse ni tener problemas con un sangre baja.- respondió de forma maliciosa.

¡Claro que no será un problema! Además… Según la planilla, es de la Base 0. No tiene poderes, o no han sido definidos. Lo más fácil para el final, ¿eh?– dije un poco nervioso, pero seguro. – Sigo siendo de la Base 7, la más digna. No tengo debilidades.

– No creo que este sea el caso, mi señor. No está en el puesto número 1# de su base por regalo de los guardias.-

¿P-Puesto 1?…– aflojé la voz por un momento, pero me recompuse.- Con más razón será destruido. Me iré de forma gloriosa, y seré el primer invicto de la zona.

Antes de que Perla pudiese modular una respuesta, el sonido estruendoso de la campana se esparció por toda la zona. Con una sonrisa leve, me levanto de mi asiento y acompañado por un Bismuto fui dirigido al campo.

Estando ya en la arena, me di cuenta de que había mas audiencia que nunca antes. Me volví una celebridad, de alguna forma. Todo el mundo tiene su fe en mi… Junto con todo, esta es otra razón para no fallar. Hubo un momento en el que mi oponente no venía; luego, al otro lado de la arena, mi rival llegó de forma obligada al sitio, siendo escoltado por 3 guardias. Cuando se resignó, se dirigió al centro, un guardia le cruzó el pie y lo hizo tropezar, levantando polvo con su caída. Una estruendosa carcajada se escuchó en el público, dándome más seguridad.

Su vestuario era algo… Peculiar. Su vestimenta no estaba adherida a la piel como la de una gema común, sino que colgaba. Nos miramos frente a frente, a los ojos quiero decir, desde ambos lados de la arena. De lejos, su expresión era desanimada, fría. Su mirada daba escalofríos. Por un momento, creí ver que sus ojos eran rojos, pero eran verde lima. No importa.

Las puertas se cerraron tras nosotros y las armería salieron del suelo. Había todo tipo de armas: hachas, kunais, cuchillos… Pero me llamó la atención probar con una espada nueva. Tomé la espada de hierro reforzado en mis manos. Sentía el sudor frío en mis manos; y era incómodo. Le eché una mirada a mi enemigo por un instante, y noté que solo se equipaba unos guantes de seda negra. Eso me irritó momentáneamente.

Las armerías bajaron y de los altavoces se escuchó la orden “Salúdense”. Hice una reverencia con suma hipocresía, pero el otro solo sonrió y soltó una pequeña risa, desviando la mirada. Apreté los dientes con rabia por su inmadurez, pero en un instante sonó la campana y comenzó la batalla.

Corrí hacia él con la espada en mano, tratando de hacer un corte horizontal. No fue hasta el último segundo que mi rival esquivó con un simple salto, con si jugara a alguna plataforma. Intenté un corte vertical con un giro, pero solo se agachó y tomó la espada por el filo:

Heya.– dijo solamente.

– ¿PUEDES INTENTAR TOMARTE EN SERIO ESTA PELEA? ESTÁ EN JUEGO TU VIDA, TU FUTURO Y MI SALIDA DE ESTE MALDITO LUGAR.– 

– ¿Puedes dejar de ser tan predecible, cariño?– ¿Cariño? Eso se me quedó grabado en la mente. Luego de decir eso, soltó una risa sonora y me empujó.

– CÁLLATE Y PELEA.

Intenté dañarlo lanzando la espada en su dirección, pero solo se hizo a un lado, con los ojos cerrados.

– No puedes escapar por siempre.– dije ya cansado.

– Solo ataca.

Desesperado, rompí con la rodilla la espada por la mitad y le arrojé un pedazo hacia el rostro, que solo le rozó, dejándole un pequeño corte. Gruñí de frustración con su evasión y comencé a escuchar murmullos del público criticándome por ser vencido por un idiota. Corrí hacia él con el otro pedazo en mano, pero me detuvo con el brazo cuando estuve a punto de tocarlo. Hijo de…

De repente, no sentí los pies en el suelo, pero si sentía su mirada fija en mí, lo cual me ponía incómodo y nervioso.

Mi turno.

Fue cuestión de segundo cuando me estrellé por primera vez contra la pared a la vez que él movía su brazo en distintas direcciones. Movió la mano de nuevo, pero esta vez hacia arriba, chocándome contra el tejado del lugar. Continuó alzándome y azotándome contra el suelo de manera repetitiva. Pasaron solo 30 segundos, el reloj seguía avanzando en ese lapso, pero se me hizo eterno. Con cada golpe, veía momentos… No ocurridos. Vi a mi oponente luchando contra un chico de cabello blanco y con apariencia humana. No le tomé importancia en el momento.

En un punto, los golpes fueron disminuyendo de velocidad y fuerza, haciéndose más y más lentos, hasta que cesaron con un golpe contra el suelo. Colapsé cansado en el suelo, pero me giré para ver su rostro. El sudor corría por su frente que lucía translúcida tras las gafas de esquí que llevaba; su respiración era agitada y cayó de rodillas al suelo.

– H-Hehehe… S-Supongo que gané. Vamos, levántate.– Dijo dándome la mano. Le extendí la mano y me ayudó a levantarme. Me dió la espalda para seguir hablando pero me le abalancé encima, pero me tomo de los brazos y comenzamos a girar.

Luego, solo hubo un brillo fuerte. Quedé cegado por momentos. Cuando por fin pude ver, era casi el doble de alto, y tenía la vista verde. Intenté sacudirme los ojos y mis dedos chocaron con unas gafas. Me miré las manos, tenía guantes… Estábamos fusionados. El público nos miraba con asco y desagrado. Los guardias comenzaron a rodearnos y antes de que pudieran atacarnos en los altavoces sonaron nuevamente:

Llévenlos a Yellow Diamond


Después de más de un mes de modificaciones, decidí que 30 minutos de lectura era muy agotador. Así que, resumido mejor.

Anuncios

♥ Deja tu comentario en la caja de abajo, lind@ ♥

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s