Solitary- Historia

Solitary~ #13 Las consecuencias duran para siempre (Especial 5000

Narra Aiden:

Al llegar a casa, todos me observaron. Llevaba a ese chico amarillo en mis brazos, como si de un infante se tratara. Preferí no dar explicaciones y dárselo a tratar a Aldii. Tal vez, con algo de cariño femenino, el chico se cure y pueda volver a casa.

Caminé hacia la cocina, y observé que no habían recogido los… Pedazos… Me acerqué y los recogí, llevandomelos afuera, para poder dejarlos en algún sitio apartado.

Fragi vino conmigo, con la excusa de “que no puedo andar solo por ahí”. Vale, lo acepto. Al menos sé que le preocupo a alguien aquí. Caminamos lejos, más allá del sitio en el que había encontrado al “chico amarillo”.

Solté los pedazos en el suelo. Los observé por un rato, y sentí un abrazo. Fragi estaba abrazándome, mientras trataba de animarme.

– Eh… Tranquilo, ¿sí?… Todo… Todo va estar bien… Vámonos a casa, ¿sí? Ya es tarde.- Dijo él con cierto nerviosismo. Asentí con la cabeza, en señal de que nos fuéramos.

Dí media vuelta, pero, de repente, una luz brillante cegó todo el panorama…

Volteamos ambos, y ahí estaba… ¿Shadow?… Pero… Se veía distinto… Molesto… Intenté acercarme, pero me apartó con un empujón.

Narra Califragi:

Esto no está para nada bien. Había una especie de… Hombre… Era ese chico… ¿Cómo se llamaba? Shudo, Sheno, Shiro… ¡Shadow! Si, era eso..

Los observé a los dos un rato. Ambos se observaban entre sí, fijamente a los ojos. Parecían no notar mi presencia, por lo que decidí alejarme.

Apenas dí un paso, sentí la mirada del otro, más intimidante que nunca. Aiden se había dado cuenta, y se puso en el medio.

¡Shadow! ¡Reacciona!– Escuchaba decir a Aiden con preocupación y miedo.

Todos ellos deben morir… Aiden, si me lo impides, tú igual lo harás…– Dijo el otro sin preocupación alguna.

Aiden se había quedado quieto. No se atrevía a moverse. Temí lo peor. Sé que era peligroso que siguiéramos allí..

-… Qué así sea…- Dijo Aiden con su primer aliento. Apreté los dientes con fuerza. Los 2 estaban uno frente al otro, observándose.

Pude notar que Shadow comenzaba a dudar sobre pelear contra Aiden. Aiden, mientras, lo observaba con una sonrisa, que, hasta a mí, me perturbaba.

Aiden alzó su brazo al cielo, aún con la sonrisa en el rostro. Tras él, aparecieron varias copias de Aiden, pero con un tono oscuro. Shadow se movió a la izquierda, y los clones con él. Luego, me dí cuenta, los clones estaban diseñados para hacer lo mismo que Shadow.

– ¿Qué? ¿Esperabas que jugara completamente dentro de las reglas?- Dijo Aiden con una risa vacía. Shadow apretaba los puños. Se notaba que comenzaba a tener miedo de Aiden…

Me fuí corriendo a buscar ayuda. Mientras corría, me sentía un cobarde. No soy un héroe ni nada de eso, pero al menos hubiese podido ayudar en algo…

Narra… ¿Aiden?:

Shadow se notaba arrepentido. Pero las gemas nunca sucumben. Lo apunté con la mano, esperando que se apartara. Era extraño… El medallón solo mostraba el Nivel de Violencia.

Shadow buscaba algo. Palpó todo su cuerpo, y luego encontró su objetivo. Sacó de su cazadora de cuero un cuchillo. Extrañamente, no me importó en lo más mínimo.

Apunté hacia la derecha, enviando a Shadow por los aires. Él reía de forma burlona, por lo que lo acerqué a mí.

– ¿De qué te ríes?-

– ¿No es obvio? De tí, Aiden. ¿Por qué mientes?-

– ¿Mentir?

– Sí. Te haces el héroe. Pero en el fondo sabes que eres como yo. Un asesino. Eres malo.-

– ¡Callate!- Dije golpeándolo en el rostro.

– Je… ¿Qué? ¿Me vas a matar? ¡Matame! ¡Hazlo! ¡MÁTAME!- Dijo el ofreciéndome su arma. Sostuve el cuchillo en mis manos, mientras Shadow me provocaba.

– ¡¿Qué?! ¡¿Ya no tienes el valor de hacerlo?! Ja… Eso pen…- Hubo silencio. Ambos miramos abajo. Mi mano sostenía el puñal ya incrustado en el pecho de Shadow. Sonrió, mirandome.

– Lo sabía. Solo eres alguien más en el equipo.-

Lo empujé al suelo y me lancé sobre él. Continué apuñalandolo, volviendo todo una escena de sangre fría. Mis lentes estaban cubiertos de ese líquido espeso.

De repente, lo escuché hablar de nuevo.

– P-Por favor… No… No me mates…- Sentí como un sentimiento corrompía todo mi ser. Levanté la mano nuevamente, pero esta vez acerté en su gema.

Sentí su cuerpo desvanecerse poco a poco. Con su último aliento, dijo sus 3 últimas palabras.

– Que hermoso día.-

Me levanté horrorizado. No entendía lo que acababa de hacer. Solté el arma, haciéndola resonar en el suelo. Pero dentro de mí, algo se quebró. Ya nada importaba. Y, antes de retirarme, dije algo, algo que en ese momento dije con una sonrisa, pero algo de lo que me arrepiento hasta el día de hoy:

– Que lástima… El infierno estaba mejor vacío…-

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