El cuaderno de Amélie (Historia)

El cuaderno de Amélie- El prólogo

Amélie era un chica que un día tuvo la suerte de encontrar un libro que podía guardar lo que ella quisiese. En ese libro solo había una norma: No podía guardar nada que fuese maligno. Ella empezó a recolectar cosas hermosas, hasta que un día cometió un error y tuvo que ser encerrada para siempre por el bien de todos. Ahora Amélie ha salido.

PRÓLOGO

-Aiden-

El único recuerdo nítido que conservo de ese día es ella, y ahora creo que… la he perdido.

 

Solo sé una cosa: He estado en cama varios días, justo como cuando todo empezó, pero ahora no tengo resfrío ni nada de eso, no. Me han dado un golpe en la cabeza.

 

A pesar de lo que me duele, me levanto rápidamente, me pongo el uniforme de la academia en la que estoy internado y, mareado, voy corriendo a la puerta de nuestro club, el club Garnet (Que nombre tan bueno).

 

Pero cuando estoy a punto de abrir la puerta oigo una voz muy conocida a través de esta, hablando de mi.

 

-Adry, yo no sé si alguna vez va a poder asimilarlo. Creo que será mejor que viva en una mentira. ¿Todavía te duele la cabeza?

 

Sin problema alguno, reconocí esa voz, esa era la voz de Gomu. ¿Mentira? ¿Cómo puede estar diciendo eso? ¿Ellos también habían recibido un golpe en la cabeza? En este momento quiero irrumpir en la sala, golpearles, pedir explicaciones… Pero creo que es mejor seguir oyendo lo que dicen. Sí, eso haré, luego les pediré explicaciones.

 

– La cabeza me está matando, Gomu.- Adry está oscureciendo ligeramente el tono, el cambio de tema de nuestra amiga no va a hacerle dejar de hablar de ello.  Estoy seguro de que me va a defender, él es mi amigo. -Oye, si vamos a mentirle tendremos que hacerlo realmente bien, no es demasiado inocente que digamos-¿Cómo? ¿Por qué me quieren mentir? Hemos pasado por todo esto y… Joder. Empiezo a girar el pomo, pero entonces pienso  que es mejor esperar y seguir escuchando-Porque dudo que vaya a olvidarse de… ella.

 

-Y supongo que se preguntará por qué estamos llenos de quemaduras-Al oír estas últimas palabras, me miro los brazos, asustado, p-pero…  ¡¿   Que mierda pasó?!… Empiezo a sentir un dolor inmenso por todo el cuerpo, era como si al ser consciente de ello, mis sentidos se hubieran despertado- ¡Pero no pasa nada, le prendo fuego a mi habitación y listo!

 

-¡Pero esta pava está loca!

 

Suspiro tras la puerta, como hago tras sus comentarios, desesperado. ¿Cómo puede ser la más mayor y la más… IDIOTA?

 

-Aunque luego tendría que dormir con uno de vosotros… ¡Mejor a la clase de mates, así libramos a última!

 

-Me gusta el fuego, pero creo que eso es pasarse un poco…- ¿¡Pero qué hace este tío siguiéndole el rollo!? Claro, nunca debí darle el lanzallamas… Oh, cómo odio ser el único medianamente normal- ¿Ninguna otra idea?

 

-¡Quememos a Ana la pelirroja! Ella siempre estuvo muy… caliente.- Y dale con quemar cosas. ¿Qué hace el psicólogo de la academia con esta tía? ¿O era el jardinero? Oh.. Rayos, el golpe me afecto.. PERO ES UNA JODIDA PIRÓMANA

 

-Gomu, sabes que no soy muy de sexo- Tras un carraspeo por parte de Gomu y, adivino, un facepalm, Adry se corrige.- ¡Oh dices de…! ¿Quemarla viva? Eso es un poco extremo…

 

Ya he oído suficiente. Abro la puerta de una patada y me comienza a doler el pie, joder, es que soy tonto.

 

Me fijo en sus expresiones, la de Gomu es estúpida, como siempre, y Adry… bueno, si no murió entonces está en shock.

 

-Así que pensabais mentirme- Agarro el encendedor que Gomu siempre deja, imprudentemente, sobre la mesa de IKEA que compramos expresamente para escribir la operación Garnet, y empiezo a jugar con él, mirándolo  cruelmente y apretándolo con fuerza, sonriente, fijándome en cada detalle, en su color rosa pasión y en la publicidad que tiene en un lado, la cual anuncia el Pub Rivera, un puticlub, o eso creo adivinar por la mujer…. Desnuda, que sale en ese lado. Enseguida me canso de jugar con él y lo enciendo, poniéndoselo en el cuello a Adry.-Escuchadme bien. Si tanto os gusta el fuego no os importará que os haga un par de quemaduras más.

 

-No, por Dios, Aiden… Baja eso… ¿Qué es lo que quieres?-Dijo Adry, agarrándome el brazo, visiblemente nervioso.

 

-¡Suéltame!- Digo soltando mi brazo.

 

-Quiero que me digáis qué ha pasado con Amélie… ¿Por qué hoy no está?

 

Gomu me quitó el mechero, y, por primera vez en mucho tiempo, la vi verdaderamente seria. Hizo que me sentase, silenciosa, y luego le pidió a Adry que hiciera lo mismo

-… Está bien… Abre bien las orejas, te lo vamos a contar todo…

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8 comentarios sobre “El cuaderno de Amélie- El prólogo

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